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La entrada a un nuevo milenio explica, aunque no justifica, la algarabía mundial con manifestaciones aparentemente contradictorias: esperanza de un mundo nuevo con gente satisfecha, feliz en un extremo y temor a un Apocalipsis anunciado por enviados divinos hace tiempo en el opuesto.
El primero de enero del año 2000 será un día más en la historia de la humanidad, en la historia de cada uno de nosotros, con todo lo bueno y lo malo que la vida genera.
Lo que sí es motivo de preocupación de todos es encontrar el camino a seguir que nos conduzca a un mundo mejor que el actual.
Es una afirmación unánime sostener que atravesamos una época de crisis pero un colega amigo me decía recientemente "el mundo está siempre en crisis". Habrá épocas de mayor calma, pero el cambio es permanente, porque "el mundo es algo que se mueve", según contestó Einstein al periodista que le pidió que definiera cual es el mayor aporte científico del siglo. Esta noción es la base de la concepción evolucionista, según la cual el tiempo es la única verdad indiscutible.
Hay un pasado que podemos interpretar determinismo posacontecimiento mientras no podemos preveer el futuro que es, entonces, indeterminable. Eso hace difícil y hasta imposible la futurología. Lo que si podemos es concebir y expresar nuestros anhelos. Y actuar en función de ellos.
Me concretaré al análisis de la medicina en su base científica en el futuro inmediato.
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A lo largo del siglo se fue abriendo camino una concepción que amplía en grado superlativo la base científica de nuestra profesión, que de puramente biológica se convierte en lo que se denomina ciencia única de la persona y cuya aplicación se conoce como medicina antropológica.
Sigerist2 decía que:
... "en verdad, la separación entre ciencia y conocimientos humanísticos es artificial y constituye un desarrollo tardío en nuestra evolución cultural, como resultado de la especialización. El gran desarrollo alcanzado por las diversas ciencias en el siglo XIX y particularmente el XX es responsable del divorcio entre las ciencias y el humanismo, que nos inclina a veces a identificar a éste con la cultura y a las ciencias con la tecnología, lo cual es completamente erróneo".
A su vez, recientemente el chileno Lolas 3 profundizó en el tema:
"La medicina es un híbrido entre saber y hacer, un saber hacer (Laín Entralgo). De ahí que la condición epistemológica previa para una teoría médica sea desarrollar la disciplina médica como "ciencia de acciones" y buscar en la práctica concreta los rasgos que la distinguen de la pura especulación o la pura técnica, que aplica principios. La segunda tarea pragmática para una metateoría es indagar acerca de las relaciones entre economía, política, ciencia ritual y vida, pues la medicina, por su mismo carácter de saber hacer, no es un conocimiento puro, sino incluido por el contexto en que se desarrolla la cultura, que la nutre, y la sociedad a la que sirve. En tal sentido, metamedicina quiere decir más allá de la medicina, en tanto saber técnico y consideración del cuidado de la salud como una tarea que involucra a profesionales y profanos, cada cual con su propia teoría y sus propias creencias. El punto de encuentro es justamente la disciplina a la que llamamos "metamedicina" o "medicina teórica"."
En consecuencia: se impone un nuevo modelo en medicina, considerando que en general "modelo" es una abstracción de la realidad que reúne las características más dominantes y, por lo tanto más compartidas de un tema, sistema, labor, etc. . En este caso, compartidas por los médicos, por lo que cabe la denominación de modelo médico, impuesto por consenso, que se convierte en una característica estructuralmente dominante, justificando el calificativo de hegemónico, adoptado voluntariamente por quienes aplican sus normas y procedimientos. Por iguales razones es el método que se enseña.
En síntesis, concretamos, el contenido del modelo antropológico:
Su aplicación implica, siguiendo a Yépez 4:
Pasamos gradualmente del cuidado de la salud como labor médica al concepto de equipo de salud integrado por profesionales de diversas procedencias (de formación en ciencias biológicas y/o sociales) que actúan en relación inter y transdisciplinaria.
La formación del médico debe ser por consiguiente lo más amplia posible, comprender, además de una preparación en el terreno de las ciencias físico-matemáticas y biológicas, ciertas nociones fundamentales, y, sobre todo, ideas claras acerca de la filosofía (lógica, epistemología y axiología), psicología, sociología e historia. Es necesario que un médico comprenda la estructura lógica y las relaciones recíprocas de las doctrinas científicas en que se basa, al menos en parte, la medicina. Que se dé cuenta cabal de hasta que punto los procedimientos empleados por ésta son rigurosamente científicos y cuando comienzan por ser puramente empíricos o intuitivos. Debe comprender además la función que corresponde a su labor como actividad social, para lo cual es indispensable que conozca el significado de determinados factores económicos y culturales (costumbres, vivienda, forma de alimentación, etc.) para la salud de los pueblos. 9
Soy gastroenterólogo y aprendí de nuestro maestro americano Bockus 5, lo que debe entenderse por "médico integral", que es precisamente lo que debe ser el médico antropológico. Sus tareas son:
Hemos descrito un panorama y concretado una aspiración: dotar a la sociedad de una organización que trabaje con capacidad y eficacia en el cuidado de la salud de la población.
Derivamos hacia la política, en este caso concreto política de salud.
Alguien dijo y lo suscribo plenamente que "la medicina es la más barata de las políticas".
Se trata simplemente de cumplir con el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice:
En estas condiciones, quienes ejercemos este duro y digno oficio de la medicina podremos cumplir con las normas éticas. La declaración de la Junta Latinoamericana de Academias de Medicinas lo concreta con claridad 6:
"El nuevo orden está asignado por el desarrollo científico-tecnológico y la democratización de los regímenes políticos, la racionalización científica y la libertad civil. El horizonte filosófico no es entonces, el de la naturaleza propia de la etapa hipocrática ni el de Dios, propio de la etapa medieval, sino el del hombre. Frente al orden natural y sobrenatural, surge el orden en construcción o social. Toda la filosofía moderna converge hacia la reflexión sobre la ciencia y la política en su relación con el hombre. Se legitima así la separación entre ética y religión por un lado, y entre ética y metafísica por el otro. Corolario de ello el surgimiento de la deontología (teoría del deber) sobre la ontología (teoría del ser), en otras palabras la deontología o ética médica clásica, separada del orden religioso y legal. Como profesión médica, como lugar de ciencia, docencia y asistencia médica, la medicina se transforma en disciplina de salud pública y el orden médico se constituye en el sistema normativo más influyente de la sociedad moderna".
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Es en este sector donde surgen adelantos extraordinarios en el terreno tecnocientífico, que derivan en aparatos y procedimientos, que en buena medida justifican la afirmación que los cambios "modificarán en distinto grado la vida social, la familia, el empleo, la salud, la diversión, la economía e, incluso, el lugar del universo que consideramos nuestro" 8.
Ello ha conducido a un estudioso americano, J. Rifkin, titular su último libro sobre el tema, "El siglo de la Biotecnología. (J. Rifkin 7).
La biotecnología y la ingeniería, sumadas a la informática, nos llevarán desde la biología molecular hasta la medicina basada en la física con transformación de la materia en energía, con todas las implicaciones teóricas que conducen inevitablemente a polémicas entre científicas y filosóficas sobre la naturaleza del ser humano. Victor Massuh 9, empero, aboga para que "se compatibilicen las posiciones enfrentadas. Imagino una ciencia que habiendo llegado lejos y sin salir de su camino realice hallazgos compatibles con los del hombre religioso, aún sin confundirse, la razón y, la fe se tiendan la mano para liberarse de sus dos prisiones: una de la soberbia racionalista, la otra de lo irracional".
En la segunda mitad del siglo, la electrónica desplaza a la electricidad, los aparatos e instrumentos, son cada vez más sofisticados. El laboratorio trabaja con aparatos automatizados. Se hace posible la cirugía neurológica y luego la cardiológica. Comienza la era de los transplantes a la vez que la cirugía se torna endoscopica.
En materia patogénica surge la concepción inmunológica con su derivación hacia la terapéutica.
El último cuarto de siglo marca lo que por ahora consideramos la cúspide del progreso. La medicina molecular y junto a ella la biotecnología y la ingeniería genética, alternando con el intento de fabricar la inteligencia artificial.
La inmunología se desarrolla vigorosamente e ilumina el campo de la patogenia mientras la genética se hace dueña de la etiología, reabriéndose la discusión en torno a su relación con la ecología.
Al descubrir el ADN, Watson y Crick, el primero, consciente de la magnitud de su aporte al desarrollo de la biología, exclamó "grandes cosas aguardan a la comunidad". Al describir su estructura helicoidal establecieron que se trataba del componente básico de los genes. Poco tiempo después a partir de los trabajos de Casoern y Sechque se creó el procedimiento para identificar los cromosomas, pasándose de inmediato a la identificación de los genes, emprendiéndose la tarea de conocer la totalidad de los mismos en el ser humano, o sea el genoma humano. El procedimiento de los americanos Cohen y Boyer aceleraró la búsqueda e identificación de los 100.000 genes humanos, conocimiento logrado a fines del siglo, cuando estaba previsto conseguirlo recién el año 2025. Simultáneamente se logró la recombinación de los genes, lo que abrió nuevos y amplísimos campos de aplicación de la biotecnología en la medicina asistencial.
Señalemos las aplicaciones en la terapéutica génica. Ya se dispone de pruebas de chequeo genético para muchas de las enfermedades genéticas comunes, las que irán en aumento y a las que se agregarán desordenes poligénicos más complejos, en los que intervienen más de un gen, incluso verdaderos grupos de genes, que afectan el temperamento, la conducta y la personalidad. Lo básico para ese estudio reside en el empleo de los chips de ADN colocados en chips de silicio. Los chips marcan las diferencias genéticas y dan a los médicos un mapa que muestra las enfermedades existentes y potenciales de una persona.
Así se han ampliado dos campos terapéuticos: la genética propiamente dicha, actuando sobre las células somáticas enfermas hace posible prevenir enfermedades, y corregir alteraciones constitucionales, tareas de una nueva especialidad, la fetología. La otra especialidad es la de fertilidad asistida en incontenible desarrollo hasta llegar a la posibilidad de la clonación de seres humanos adultos.
Es, en ese momento, que la humanidad entera se conmueve ante la posibilidad de alterar la naturaleza del hombre. De ahí que, por ahora, haya consenso en no actuar sobre las células germinales.
Se abre camino la posibilidad de fabricar tejidos y más aun órganos artificiales de reemplazo, que desplazarán los trasplantes. Se suman dos procesos: por un lado la posibilidad de fabricar células específicas de las diversas estructuras del organismo humano, posibilidad ya demostrada a partir de las llamadas células madres que residen en el cerebro, los astrocitos. La armadura se obtiene mediante polímeros degradables que actúan como andamios que sustentan las células vivas bañadas en factores de crecimiento.
Se podrán diseñar y fabricar plásticos con métodos asistidos por ordenador, que recibirán la forma de intrincados armazones que imitaran la estructura de tejidos concretos, de órganos incluso. Los armazones se tratarán con compuestos que faciliten la adherencia y multiplicación de las células y luego se sembrará con ellas. A medida que las células se dividan y ensamblen, el plástico se degradará. Finalmente; solo quedará un tejido coherente. Este tejido nuevo y permanente se implantará entonces en el paciente.
Por este procedimiento se está experimentando en la fabricación en laboratorios de pechos femeninos, pulmones, corazones, hígados y páncreas compuestos por células humanas y también vejigas humanas en recipientes de cristal.
Langer y Visconti están trabajando sobre prótesis de plástico y de metal para los huesos y las articulaciones, que serán sustituidos por tejidos estructurados y fabricados mediante ingeniería. Estos implantes vivos se fundirán con el tejido circundante y así evitarán las infecciones y los aflojamientos de las conexiones que son la plaga de las prótesis actuales.
En conjunto la biotecnología nueva generará:
4. La informática genera una modalidad de atención médica que aleja cada vez más al enfermo del médico. Es medicina a distancia, la telemedicina. Por ahora es prácticamente una consulta a través de la computación, pero terminará siendo una medicina virtual en su totalidad.
En suma se habla de "algenia" por similitud con la alquimia, en cuanto marco filosófico y guía conceptual de la manipulación técnica del mundo natural, ya que algenia significa cambiar la esencia de una cosa viva. Las artes algénicas se dedicarán a "mejorar" los organismos existentes y al diseño de otros completamente nuevos con la intención de perfeccionar su rendimiento. Pero la algenia es mucho más, dice Rifkin: "es el intento de la humanidad por dar un significado metafísico a su naciente relación tecnológica con la naturaleza. La algenia es una nueva manera de pensar acerca de la naturaleza, que marcará el curso de la próxima gran época de la historia humana". 7
El algenista creará con la ingeniería, a la que somete el material biológico, "imitaciones" de los organismos biológicos existentes y supone que serán más eficaces que los que hay en estado natural. De manera que la meta final de la algenia es crear, mediante la ingeniería genética, el organismo perfecto. La tarea del algenista es así "acelerar" el proceso natural mediante la programación de nuevas creaciones que supone rinden más que los existentes en la naturaleza. De ésta manera, la algenia es la base de la producción de productos vegetales y animales "transgénicos", que son con respecto a los naturales de obtención fácil pero de calidad discutible y de riesgo que justifica la prevención con que son empleados.
Pasamos de la pirotecnología, con su descubrimiento más terrorífico la, bomba nuclear, a la era de la ingeniería genética, herramienta de las herramientas y con la cual el hombre asumirá el control sobre los planes hereditarios de la vida misma. Rifkin termina preguntándose "puede una persona razonable creer ni por un momento que tal poder sin precedentes no supone riesgos importantes? 7. K. Lorenz alertaba con estas palabras: "es tan peligrosa tocar la genética como jugar con armas nucleares".
Estamos en un momento de inflexión, Kuhn diría que llegó el momento de cambio por imposición de un nuevo paradigma. A la era industrial la reemplaza gradualmente una era que alguien denominó bioindustrial. La medicina, en cuanto complejo integrante de uno mayor, la cultura, participa de esos cambios.
Por supuesto que no faltan los tecnolatras que, con optimismo exuberante esperan que ciencia y técnica nos llevarán a la vida eterna y a la salud total. Sinsheimer 10, biólogo molecular, sostiene que "los horizontes de la nueva eugenesia son, en principio ilimitados. Marcan en realidad, un punto donde la evolución entera de la vida cambia de rumbo. Por vez primera en todos los tiempos una criatura viva sabe cual es su origen y puede emprender el diseño de su futuro. No podía alzarse sobre su naturaleza para escribir su destino. Hoy podemos imaginar esta posibilidad: una capacidad de elección y una responsabilidad sobrecogedora".
Esta conclusión, audaz sin duda, deriva el problema hacia la ética. ¿Se puede,
se quiere, se debe?
Precisamente, la ética es invocada por amplios sectores, tanto religiosos como ateos o agnósticos para poner límites a los aportes científicos y sobre todo su derivación técnica. Hasta procedieron así un grupo de Premios Nobel de Ciencia, hace varios años. Jaques Testard 11, uno de los más grandes especialistas en fecundación in vitro, expresó su preocupación por la evolución de las investigaciones que se producen en ese campo y propuso una moratoria: "No deseo hacer ciertas cosas. Mi última (hazaña) será la congelación de embriones humanos. No iré más lejos... Sé que mi posición es minoritaria en el mundo científico...la lógica de la investigación se aplica incluso en lo que todavía está privado del olor del progreso, pero no puede aplicarse a lo que ya tiene el sabor de un enorme peligro para el hombre. Reivindico también una lógica del descubrimiento, una ética de la investigación. Que se deje de simular que se cree en la neutralidad de la investigación y que sólo se podrán calificar como buenas o malas a las aplicaciones que se realizan". Por cierto que las investigaciones continuaron y con creciente ímpetu, ya que, como lo dijo De Duve 12 la curiosidad humana es incontenible y nadie logrará detener las investigaciones.
En reiteradas oportunidades, al analizar la participación de la tecnología en el accionar médico, señalamos tres posiciones conceptuales: tecnofilia, tecnofobia y técnica humanizada, y nos pronunciamos a favor de esta última, ya que la atención médica debe ser de la persona en su integridad somatopsicosociocultural, a la vez que individual. Consecuencia: el modelo médico a ejercer y, desde luego, a enseñar, debe ser el de la medicina antropológica.
Sin embargo y, no por razones éticas, surgió últimamente la propuesta de limitar la medicina, tanto en su base técnica como en su aplicación en el ejercicio profesional, por considerar que ya debemos sentirnos satisfechos con lo logrado hasta el momento.
Es conveniente y, más aún necesario, pasar por el tamiz de la crítica este enfoque, puesto que fue la sugerencia de un proyecto internacional en cuya colaboración participaron 17 países e intervino el conocido y muy respetado investigador Dr. Gracia Guillén. Este proyecto se difundió con el título de Goals of Medicine, o sea, Objetivos de la Medicina. Se consideró que:
Las conclusiones fueron, según Gracia Guillén:
Consideramos que la ciencia debe ser cultivada independientemente de los resultados eventuales de la investigación, pero considerando al mismo tiempo su fundamentación filosófica, pues la educación debe contribuir a mejorar la calidad de vida, asegurar al hombre plena libertad y respeto a su dignidad y fomentar la solidaridad y la tolerancia como normas de conducta y convivencia.
Uno de los problemas éticos de nuestro tiempo consiste en educar a hombres y mujeres para responder con eficacia y responsabilidad a las exigencias que genera el desarrollo de la ciencia y técnica y poner de nuevo las riendas en manos del hombre, de volver a convertir los medios en medios y los fines en fines, y de reconocer que nuestros logros en el ámbito del intelecto y la producción material sólo tendrán sentido si son medios para alcanzar un fin: el desarrollo pleno del hombre, en cuanto se torne plenamente él mismo, plenamente humano. En el momento actual este es un problema de extraordinaria trascendencia, ya que la idolización de la informática ocasiona el desplazamiento de la educación por el aprendizaje de la tecnología en sí. Tenemos que insistir, en cambio, en el contenido de la enseñanza, tal como la define el Secretario General de la UNESCO, Dr. Mayor: aprender a conocer, hacer, ser y vivir en solidaridad.
Enseñar a defender la libertad, la razón y la responsabilidad es un principio rector. Libertad que supera la definición abstracta para llegar a la realidad concreta, lo que exige autonomía de las personas y justicia con equidad de la sociedad. Ya Kant enseñaba que existen limitaciones de la libertad, impuestas irremediablemente por la convivencia, pero llamaba a repartir estas limitaciones de la manera más igualitaria posible.
Sobre esta base, la sociedad estará en condiciones de incorporar todos los adelantos de la ciencia y la técnica, en la medida que defiendan la vida y contribuyan a mejorarla.
Es conveniente recapitular los elementos esenciales de lo que genéricamente denominamos "CAMBIO".
1. Los aportes de la biotecnología y la ingeniería genética abren camino, al final de cuentas, a la alteración completa de la especie humana y al nacimiento de una civilización eugénica impulsada por la economía. Se pregunta Rifkin 7:
"¿Qué efectos emocionales e intelectuales tiene el crecer en un mundo en el que toda la vida es tratada como un "invento" y como propiedad comercial?. ¿Cómo será la persona en un mundo donde los niños se diseñan genéticamente a petición del cliente en el seno materno y donde las personas se identificarán y encasillarán por su genotipo?. ¿Cuáles son los riesgos que corremos al intentar diseñar seres humanos presuntamente perfectos?".
"Se hace posible así una transformación de la autocomprensión y autointerpretación de la mente humana, al extremo tal que se puede llegar a ser una persona diferente" 13.
Otro riesgo, la eventual creación de "superhombres" y, como consecuencia, otros "subhombres", que significaría comprometer el futuro de la humanidad, atentar contra la dignidad del ser humano y alterar el significado mismo de la especie humana.
Refiriéndose al caso concreto de la clonación, como ya lo señalamos, es opinión unánime que clonar personas es simple y sencillamente violar los derechos humanos.
2. Un problema de profundo contenido ético surge con la difusión de las conquistas científicas aportadas por la biotecnología, ya que se postula la privatización, la propiedad privada de los genes y demás material genético, con la consecuencia legal de su patentización. Era de preveer que ello generaría procesos judiciales y eso ha ocurrido. Hay demandas y diputas por la propiedad de esos elementos, ADN, genes, células, tejidos y órganos del cuerpo humano y por extensión microorganismos, plantas y animales, cuyos propietarios tendrán derecho a dictar como viviríamos nosotros y las generaciones futuras. También se podrá recurrir en gran escala, lo que ya está previsto, a miles de nuevos virus, bacterias y plantas con poder letal, multiplicando así los daños que producen las armas nucleares. Este último sector ha recibido una denominación genérica bioterrorismo. Un documento reciente de la OTAN señala ya la existencia de 39 medios que pueden ser empleados como armas.
En total, hace un par de años existían en USA 1.300 empresas boitecnológicas con un ingreso anual de 13.000 millones de dólares y buen número de demandas judiciales generadas por las correspondientes disputas. La polémica ya ha entrado en las esferas gubernamentales. En 1992, la Organización Europea de patentes prohibió el patentamiento de especies vegetales y animales mientras en junio de este año, la oficina que en Munich tiene dicho organismo, autoriza el pantetamiento del gen humano así como de plantas y animales modificados geneticamente.
En suma, la sociedad corre el tremendo riesgo de que el acervo génico mundial quede reducido a una propiedad intelectual patentada, sujeta al control exclusivo de un puñado de multinacionales. O sea agravamiento extremo de la actual política economista.
3. Es de vieja data la discusión sobre el rol etiológico de la trasmisión de padres a hijos de características llamadas hoy genéticas y del medio ambiente natural y social en el que vive y actúa el ser humano. El desarrollo actual de la genética con todas sus consecuencias en el campo médico, ha desplazado a un plano secundario el rol del medio ambiente, lo que constituye una orientación unilateral y, por consiguiente, riesgosa.
Penchaszadeh 14 rememora que se llega a "la genetización de la salud, sacando a los genes de su contexto que es el medio ambiente, en el que todos los genes ejercen sus efectos por medio de sus interacciones con el medio ambiente, en su acepción más amplia: el entorno social, económico, político, psicológico y biológico. Recordemos que el ser humano es un complejo somatopsicosociocultural. Esta tendencia genetista a ultranza expone a serias restricciones de la libertad humana. La discriminación genética en el trabajo está empezando a plantearse como una modalidad concreta en varias industrias de los países desarrollados y en esta era de economía global no tardará en aparecer también en los países de desarrollo. Ocurre lo mismo en el campo de la enfermedad convirtiendo en procesos de origen genético, enfermedades generales por deficiencias y/o alteraciones del medio ambiente y, lo que es más lamentable, atribuyendo a tendencias antisociales posiciones y actitudes de disconformidad ante sistemas antidemocráticos". Cabe agregar que, según trabajos recientes, solo una tercera parte del total de años que vive el hombre las enfermedades pueden atribuirse a factores hereditarios, mientras que el resto depende de las influencias del medio ambiente.
4. Ayudará al progreso de la ciencia médica la tan mentada "globalización mundial"? El término "aldea global" lo empleó Luhan el año 1962, ante la perspectiva evidente del, por así decirlo, achicamiento del planeta tierra a consecuencia del desarrollo de la informática.
La globalización es, por ahora, y quien sabe por cuanto tiempo, esencialmente económica, pero con el riesgo de abarcar a la humanidad entera en sus muchas actividades, lo que expone al tremendo riesgo de uniformar las manifestaciones culturales con pérdida de la identidad individual y colectiva.
"La globalización, inicialmente forjada en un plano financiero y adherida al desarrollo de una economía de mercado, con su dinamismo arrastra ineludibles consecuencias culturales; la universalidad de los productos culturales alienta en las mejores posibilidades de la globalización, ¿pero se concretan ellas de modo adecuado? Muchos de esos productos de la cultura llevan el sello de la uniformidad repetitiva y sin matices, al punto de convertirlos en expresiones de una universalidad falseada. Por otra parte, en su área específicamente económica, la globalización promueve el crecimiento de un poder anónimo a través de grupos industriales y financieros que se fusionan hasta cubrir dimensiones planetarias. Promueve la aparición de un gigantismo económico, un neotitanismo contemporáneo manipulador y cosmopolita que obra a favor de una unificación del mundo sacrificando lo diverso a través de la igualación, la homogeneidad y la supresión de las diferencias".11
Por lo demás es bueno consignar que la ciencia biológica, como toda la ciencia en general es universal; a ella cada grupo nacional aporta sus creaciones, manteniendo relación estrecha y constante con todos los demás, sin perder por eso su identidad e independencia. Pasteur fue quien sostuvo que la ciencia no tiene patria, pero los científicos, sí. Pero sin chovinismo patriotero, que los hombres de ciencia, más que ningunos otros, rechazan vigorosamente. La ciencia necesita de paz. Solamente en un clima de paz pueden trabajar y crear para beneficio de la humanidad toda.
No cabe duda que los avances de la ciencia biológica forman parte de un conjunto de aportes científicos y técnicos que influenciarán a buen seguro sobre la vida del ser humano y su desarrollo cultural. Terminamos, así, repitiendo lo que decía Bill Gates: "¿ modificará en distinto grado la vida social, la familia, el empleo, la salud, la diversión, la economía e, incluso, el lugar del universo que consideramos nuestro?".
La dirección de esos cambios podemos sospecharlos, pero no asegurarlos. Para lo inmediato es bueno recordar los temores que tiene Dertouzos 12:
"¿Mejorará nuestro modo de vida gracias a una atención sanitaria más barata, más rápida y de mejor calidad? ¿O una mejor información es un factor secundario en estos temas? ¿Se enriquecerán más los ricos que puedan disfrutar antes de estas tecnologías? ¿Encontrarán los pobres una nueva ventaja en ellas, o por el contrario serán más postergados?".
Y siguen las preguntas: "¿Qué nuevos artefactos e interfaces podrían aparecer y cómo las utilizaremos? ¿Serán los hombres de a pie más escuchados por sus gobiernos? ¿Se asegurará la confidencialidad en los mercados de información?"
Por su parte, Rifkin 7 plantea dudas más profundas:
"No interrumpiremos el desarrollo evolutivo de la sociedad al tener el planeta tierra, poblado por seres clonados transgenicos, viviendo en un planeta contaminado por poluciones nucleares y petroquímicas, con el agregado que el acervo génico mundial quede reducido a mera propiedad intelectual patentada, sujeta al control exclusivo de un puñado de multinacionales?"
Todo depende del giro de las investigaciones y sus derivados técnicos y de la receptividad mental de la población, que en última instancia será la decisiva. Lo que exige imperiosamente un clima de libertad y solidaridad humanas, un mundo de paz, con lo que se crean las condiciones para una vida mejor. Es la triada de paz, libertad y democracia (tecnodemocracia es nuestra manera de denominarla).
En ese ambiente, la gente tendrá posibilidad de decidir sobre la dirección de los adelantos tecnocientíficos.
"La investigación científica, el desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías destinadas a la producción y la evaluación de estas actividades, así como su regulación, suponen la vigencia de un régimen político basado en principios universales que aseguren la libertad e igualdad de todos los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos y en la imputabilidad de sus obligaciones". Guariglia 15
Los científicos han contraído compromiso, teniendo presente lo que decía Rabelais, "Ciencia sin conciencia no es más que la ruina del alma". En Budapest se celebró recientemente la Conferencia anual de Ciencia, tras dos décadas de no hacerla y su declaración final, titulada "Declaración Universal sobre la Ciencia y el uso del Saber científico" giró en torno a cuatro ejes: la ciencia debe estar al servicio del conocimiento y del progreso; la ciencia para la paz, la ciencia para el desarrollo; la ciencia en la sociedad y para la sociedad".
Al cabo de medio siglo esta Declaración repite a nuestro gran Maestro B. Houssay 16: "Es preciso que exista un adelanto moral suficiente para que los progresos científicos sean aplicados solamente para el bien. A ello se llegará por el respeto a la dignidad y libertad del hombre y no reduciendo a la humanidad a rebaños de seres temerosos y esclavizados. La ciencia adelanta más en las épocas de paz, de estabilidad social y de respeto por la libertad".
Es posible que personalmente, por encontrarme en la categoría de las personas añosas, me sienta extraño a la época que nos toca vivir y sufrir las consecuencias tremendas de dos mitos terribles: el de aprendiz de brujo y el de bendito pasado. Pero no sólo los que estamos en el período declive de la vida pasamos por este trance, porque la verdad es que el hombre moderno está desgarrado entre la tentación y el miedo y este último es el que debe ser vencido, pero sólo lo será en la medida en que el progreso científico tenga un criterio y una norma para su desarrollo: el hombre.
Referencias